La discriminación espiritual

¿Has considerado las diferentes influencias en tu vida y cómo te están conduciendo en una dirección u otra? ¿A dónde te están llevando tus emociones? ¿Hacia qué te está dirigiendo tu discriminación espiritual?

Ernest Holmes escribió: “Podríamos desear hacer algo hoy que sea destructivo a partir de un impulso emocional, pero cuando nos detenemos y lo pensamos, sabemos que no es lo mejor. Esa inteligencia se nos dio durante nuestra evolución, para que podamos discriminar y para que ya no seamos llevados por la emoción ciega, porque mientras el mundo se dejó llevar por la emoción ciega, no hubo civilización; y si algún día el mundo, tal como lo entendemos ahora, volviera a dejarse llevar por la emoción ciega, dejaría de existir”.

Lo que sea que nos esté guiando a actuar, tomar el tiempo todos los días para buscar el silencio nos ayudará a aumentar nuestra habilidad para discriminar entre aquello que es constructivo y aquello que no lo es. Toma el tiempo todos los días de esta semana para sentarte en silencio por unos momentos. Empieza tu momento de tranquilidad al afirmar en silencio: “Mi mente es un centro de actividad dentro de la Mente del Creador. Mi corazón es un centro de sabiduría emocional en el corazón de la Creación. Tengo la disposición y la capacidad para ser guiado e inspirado hacia el pensamiento, la acción y el habla correctos”. Después, puedes sentarte en quietud, sin ningún esfuerzo ni intento para experimentar algo.

Esta práctica, si se lleva a cabo diariamente, resulta en mayor confianza y un estado de lucidez mental. Te la recomiendo.

Saludos cordiales,
Edward Viljoen



La Ciencia de Cristo

Ernest Holmes escribió, y estoy de acuerdo, que nunca debemos olvidar el hecho significativo de que nuestra mente es el Espíritu dentro de nosotros, que siempre está descubriendo, expresando y revelando nuevos horizontes. Él describió la evolución como el desarrollo eterno de algo más grande que aún está por descubrirse. La idea de que hay algo ilimitado dentro de mí me recuerda que no tengo que conformarme con quedarme estancado, aburrido o desesperanzado, sino que puedo pensar en cada momento como una nueva oportunidad para tener ideas frescas, experimentar nuevas conexiones y crear maravillas novedosas.

¡Qué buena idea para considerar durante la Pascua! Dentro de mí existe aquello que nunca muere; aquello que vive eternamente; aquello que se está expandiendo eternamente, y yo tengo el placer bendecido de darle nueva vida en mis palabras, acciones y pensamientos.

Saludos cordiales,
Edward Viljoen

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